“Los judíos han sobrevivido a través de los siglos. Los judíos han sufrido a través de esos mismos siglos, pero eso los ha hecho más fuertes.”

 -Anne Frank

 

¡Como extraño el frio y amargo viento de Haifa en las primeras horas de la mañana, como extraño Haifa! Tener un Coeficiente Intelectual de 164 es una maldición. Mi inteligencia robo mi juventud. Pude haber hecho muchas cosas: jugar voleibol o tocar el piano, ser una modelo… En vez, aquí estoy, en uno de los equipos de operaciones más prestigiosos del Servicio de Seguridad Nacional. 

Escribir en blanco y negro y expresar todos mis sentimientos no ha sido fácil. He vivido muchas vidas en una. Para evitar enfadarme y encontrarme nuevamente, para contar todas mis experiencias, miedos, esperanzas, amores, y verdades no contadas, he decidido escribir este libro. Vivir encubierta por meses, y a veces años, sin descanso, alejándome de las relaciones que mantengo en mi verdadera vida, mintiéndole a mis amigos, familia, y a veces a mí misma, crea conflictos en las relaciones con las tengo, encubierta. Este cambio de estilo de vida cambia como percibes tu vida real. Un día, mientras jugaba billar en un club aquí en Montreal, un caballero comento que mi juego era mejor de lo que aparentaba por mi edad. Edad, esto no se mide en años, pero en millas. Yo he viajado muchas millas y ahora estoy cansada. Cansada de siempre jugando rigurosamente. Cansada de mentir. Cansada de sentirme asustada. En una misión nunca sabes lo que puede pasar. Hace dos meses, Shani y yo nos arriesgamos a que nos atraparan. Fuimos violentamente golpeadas. Con un sabor a sudor y sangre en mi garganta, sentía que mi corazón salía de mi pecho, y en mi mente, pensaba en las razones que tuve para unirme al Servicio Secreto Israelí. El terror que sentí lo siento cada que siento que algún extraño me mira. ¿Por qué sacrifico mi vida? Recuerdo un episodio unos años atrás cuando nos informaron que una célula terrorista de Hamas había entrado a Israel y planeaba atacar el  Centro Dizingof con ataque bacteriológico. Esa vez logramos neutralizarlos a tiempo. Unas horas después regrese al centro comercial a comer un helado con mis amigos, Shani, Shlomit, Zoe y Aviv. Todas esas familias hubiesen muerto sin nuestra intervención. Por eso hago este trabajo: para defender a mi pueblo y, así como suena de ambicioso, defender la democracia mundial. Ahora, mientras que mi lápiz escriba mis pensamientos, estoy sentada en un café en la calle Richardson en Montreal, donde debo encontrarme con una fuente. Espero que todo salga bien también esta vez. ¿Cuándo terminara todo esto? ¡Tanto trabajo realizado y tanto que falta por hacer! Recuerdo Milán hace seis meses, San Diego y Búfalo, Tel Aviv y Madrid hace tres meses y la tienda de discos entre la calle Pitt y el redondel Quay en Sídney el mes pasado. Recuerdo todos los ataques que contribuí a neutralizar con mi equipo. Pienso en todas aquellas estrellas sin nombre y sin cara, en la entrada de la sede de la Agencia en Tel Aviv, quienes solo viven en la memoria indeleble de quienes los conocieron. Pienso en todos aquellos agentes que sacrificaron sus vidas en la línea del deber para también salvar tu vida. Por favor asegúrate que sus muertes no hayan sido en vano. Deseo un mundo en el que mi trabajo no sea necesario, un mundo sin conflictos debido a los extremismos religiosos. Mientras escribo, pienso en mis colegas en Jerusalén que son el último bastión de la democracia, por los leones y leonesas de Magav, en Shira peleando cada día, en Heli que dejo el servicio operativo en la puerta de Damasco después de tres largos años. Gracias por el gran privilegio de proteger al pueblo de Israel en el sitio más sagrado del mundo. Pienso en Hadar y Hadas que sacrificaron sus vidas por Jerusalén y en Salomón que murió en Har Adar. Pienso en su novia, Betty, y sus parientes. ¿Cuántas más personas, madres, padres, hermanos y hermanas, novios y novias serán privados de sus seres más queridos y  abandonados debido a acciones terroristas? No siento que tengo que condenar solo las manos del autor de estos crímenes. Mi ira, rabia, y desprecio se dirige hacia quienes dan armas para sus ideologías. Sus discursos, llenos de odio y resentimiento, llenan como el agua en el desierto la vacía vida de esas personas que han sido educadas con una absurda ideología extremista. Ahora, ellos tienen sangre en sus manos. Mientras se mantienen sanos y salvos en sus casas, envían a jóvenes a morir después de haberlos criado con pan y cegados con odio. 

 

 

Siento que acabare, tarde o temprano, en esa pared, una pequeña estrella entre las demás.  Finalmente, me uniré a mis camaradas, hombres jóvenes enamorados de una vida que no lograron vivir. A veces, de verdad deseo estar entre ellos. Este trabajo consume tu consciencia –tienes que ver y hacer cosas que nadie soñaría en hacer. Tarde o temprano, yo también cometeré una imprudencia, un error al juzgar, o simplemente un error que me costara la vida- una vida que siento vacía. 

 

Espero que este libro sea agradable y te haga pensar. Tuve que cambiar varios nombres y camuflaje algunas situaciones, que al no hacerlo podrían en peligro la seguridad de Israel. Mis experiencias han sido traducidas en forma de novela. Espero que leas mi mensaje de esperanza y amor entre líneas. Este es un viaje a los límites de la ley, que inicio en 2014, previo a la guerra de Gaza. Es un trabajo de un grupo de amigos, que se convirtieron, en el espacio de unos meses, en uno de los mejores equipos operativos de Mossad. 

 

Ariel Lilli 

“ Israel Jihad in Tel Aviv” was based on the Israeli original series “Israel Jihad”, with more than ten thousand copies sold worldwide. On next december the new book Jihad in Gaza  by Ariel Lilli Cohen. ישראל

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